viernes, 21 de enero de 2011

El loco

Olvidó las voces que dictaban el recitado habitual al que sometía cada inspiración y expiró el entripado submundo condenado al anonimato.
Sus ideas bailaron al ritmo epiléptico de un concierto de grillos extrovertidos, la cordura se sintió tan ajena que se perdió entre tanto cabo suelto y manija sin puerta.
Ya no vive en la comodidad del ser subordinado a lo versado, se quito el grillete que lucía a pulsera y lo encarnaba a una verdad que por definición lo esclavizaba.
Soltó al loco, se libero de pre-juicios y de toda realidad.

viernes, 7 de enero de 2011

El capitan

Sentado al borde del muelle y la locura
naufraga el capitan sin barco.
Arroja sus penas al mar mientras
bebe el llanto de la tripulacion
que dejo atras.
Conserva su gorra, su memoria y
una nostalgia que le consume la vida

miércoles, 5 de enero de 2011

Cambiar de rumbo

Tendre que seguir irremediablemente en la misma historia o cambiare de rumbo repentinamente como haria un tren bala doblando a 90 grados, se debatian los pensamientos en la cabeza de Roberto esos dias en que timidamente deseaba dejar el trabajo, la ciudad y su desgastado entorno.

La mirada clavada en el todo borroso, la mano izquierda, en su caso la habil, en "L" sujetando cien y mandibula mientras el parche de lana del codo se le deslizaba por la mesa en clara señal de abulia y cansancio. La bocina del tren que lo devolveria a sus pagos, tambien lo devolvio a la realidad, atolondrado se levanto, acomodo como pudo su gris cabellera y bajo un cenicero repleto dejo una magra propina junto con un poco de verguenza. Corrio hacia la puerta del vagon, se abrio camino hasta su asiento entre niños que corrian sigsagueantes por el pasillo, madres alborotadas que acomodaban sus pertenencias mientras retaban a sus hijos y miradas curiosas que siempre buscan algo con que distraer la ansiedad de la partida.

Otro comienzo, otro camino, otra zanahoria delante del burro, otra llegada, penso Roberto, mientras el estado de vigilia le vencia los parpados que caian como persianas indecisas. El sueño ganaba la batalla y el inconciente definia el debate mientras la premonicion le entregaba una imagen de lo que le aguardaba el destino, que no estaba donde indicaba su boleto ni el de ella.

Habra sido por la estacion Mendoza o una antes donde subio, la indicacion del guarda y la casualidad la sentaron junto a Roberto que dormia, soñaba y sonreía porque despertaria junto a la mujer que le cambiaria el rumbo para siempre.