Y viste como es el destino, bueno que te voy a decir a vos si también fuiste protagonista…
Esa mañana el dia despertó helado, como si hubiera dormido en el freezer, uno de esos días en que no te sentís la nariz del frio, si del frio, de que mas va a ser.
Como el trabajo no abunda y tampoco es que uno le ande mucho detras, mas bien hasta lo esquiva, agarre la patineta, sin rumbo, sin mucho destino mas que el que la vida me ponga en frente. Busque las calles mas lisitas para sentir el suave roce de las ruedas contra el asfalto, me costo, cuanto bache señor intendente, pero que linda esta la terminal y el aeropuerto, todo no se puede vecino voteme por cuatro años mas y no lo voy a defraudar….mmm. No le di mucha importancia, tome impulso para no perder velocidad, me dispuse en posición pensativa, le estará picando la oreja al mandatario?.
Doña Elvira, sin importarle que el agua llegaba casi congelada al piso, limpiaba la vereda como todas las mañanas, es que a algunos tienen que operarlos de rutina para poder desprenderlos del habito. El agua se escurría hasta doblar la esquina donde se formaba una escarcha que reia del tibio sol de otoño que ni cosquillas le hacia. Doña no se va a resbalar con el hielo, dijo Tito el canillita, yyy querido! si el diario llegara temprano hubiera visto el pronostico, respondio la picara anciana ironizando el reclamo. Tito sonrio y asintió como sabiendo lo que ella le contestaría, años acercándole las noticias a los vecinos del barrio, la vieja le guiño un ojo y sonrio sosteniendo la dentarura con sus agrietados labios carmin. Tito era ya todo un personaje en el lugar, 30 años repartiendo las noticias, dos por tres se quedaba dormido pero siempre te anticipaba la novedad del dia que relataba con la emotividad de un Victor Hugo. Elvira, abnegada lectora de los avisos funebres detestaba ser la última en enterarse quien habia pasado a mejor vida, pero se lo perdonaba porque Tito era buena gente. Le gustaba el escolazo, el escabio y algun que otro vicio mas, cosa que no era compatible con el horario laboral, los mas jóvenes lo cargaban decíendo que era mas vago que el cuñado de Rocky, pero no era asi, Tito era un bohemio, un amante de lo cotidiano. Un balde de lagrimas mojo la vereda de Elvira la mañana en que Tito no fue quien trajo la primicia sino quien encabezaba el obituario. “Alberto “Tito” Gonzalez tus compañeros y amigos canillitas te recordaran por siempre como un hombre de bien y buen padre de familia”. Esa mañana fría, que puso en mi camino el intercambio de sonrisas con Elvira, adverti en los ojos vidriosos de Tito, no solo una noche de excesos sino una melancolía recurrente que lo llevaba por esos infiernos que por lo menos una vez en la vida nos toca conocer.
Colgado de mis pensamientos, me encontre de golpe en la bocacalle, las ruedas patinaron pero no en el sentido deseado y el descontrol de la maniobra quedo en manos hielo. Me vi saltando el auto a través del capot con giro incluido, la patineta pasando por debajo, en una maniobra digna de Marty McFly, cayendo truinfal en perfecta armonia sobre las cuatro ruedas. Pero la realidad me encontró ploteado contra la puerta de un Fiat 147 blanco, asientos negros, la mejilla derecha y las manos hundidas contra la ventanilla del conductor.
Al rescate vino Tito que habia escuchado el golpe, la universidad de la calle le enseño lo básico en primeros auxilios, pero fue el hedor a destilación de caña o ginebra que despedia lo que me devolvió los sentidos.
Todavia en el suelo, hice el recuento de daños…rodilla y cadera derecha con dolor de moreton, dientes frontales flojos pero en su lugar, pomulo derecho hinchado, nariz fruncida, ojos llorosos y la adrenalina que se empeñaba por sacarme el corazón del pecho, al abrir los ojos me encontre con dos caras de Tito decidido a la resucitacion. Lo segundo que vi cuando ya la vista recupero unanimidad y foco fueron sus ojos verde llanto, su pelo oscuro revuelto, su cara de angel preocupado como si una travesura se hubiera vuelto tragedia y denuevo la sonrisa desdentada de Tito que encaraba para el boca a boca. Gracias Tito estoy bien, no no, no necesito respiración boca a boca, no me ahogue, el agua de la alcantarilla esta congelada! Ya esta fue solo un golpe, por fortuna pude disuadirlo. Siempre voy a recordar a Tito y su dulzon aroma, un gran hombre de bien.
Ella cruzo en naranja porque no era ni amarillo ni rojo, yo venia en sentido contrario, ella pidió disculpas yo tambien, las aceptamos mutuamente y en sincronía, yo sentado en el cordon, ella parada en la calle, y liberamos una sonrisa atrapada por el vértigo del episodio.
Y viste que hay instantes que pueden cambiarte el rumbo de la vida, el frio, el agua, el diario, Elvira, Tito, ella, vos y yo, solo era cuestión de encontrarla para encontrarte, pero que te voy a contar a vos si ya me lo habías dicho!
uy que loco de repente encontrar todo esto...es muy lindo pero muy lindo todo lo que escribis, muy especial
ResponderEliminarme gustó lo de "operarlos de la rutina para desprenderlos del habito"
ResponderEliminarme encanto! me parecio estar viendo la escena, excelente relato! saludos!
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